Comparativas
Elegir una herramienta de sorteo: las siete preguntas que de verdad discriminan
Un sorteo que sus participantes recalculan ellos mismos
Semilla publicada antes del sorteo, aleatoriedad pública drand, vídeo compartible. Gratis para los participantes.
Crear una cuentaVerificar un sorteo existenteLas comparativas de herramientas de sorteo alinean funcionalidades: número de participantes, exportación CSV, personalización. Ninguno de esos criterios le servirá el día en que un participante escriba «estaba amañado». Estas son las siete preguntas que sí le servirán.
1. ¿En qué momento se congela la lista de participantes?
Es la pregunta más importante y la menos formulada.
Mientras la lista pueda moverse tras el sorteo, ningún otro compromiso vale: añadir o retirar una entrada después de ver el resultado basta para cambiar el ganador sin contradecir nada de lo publicado.
Lo que hay que oír: «la lista se sella al cerrar las inscripciones, y la huella de ese sello se publica en ese momento». Lo que no basta: «la lista se guarda en nuestra base de datos».
2. ¿De dónde viene el azar?
Un generador aleatorio interno es una caja negra: da un resultado que no se puede prever ni reproducir, y mucho menos verificar.
Lo que hay que oír: una fuente externa y pública, cuyos valores se producen con independencia del organizador y de la herramienta. Lo que no basta: «usamos un generador criptográficamente seguro». Probablemente sea cierto, y no se verifica.
3. ¿Existía ya el azar cuando se congeló la lista?
Pregunta sutil y decisiva. Si el valor aleatorio ya se conoce al sellar la lista, quien lo conozca puede elegir qué entradas incluir para obtener el ganador deseado.
Lo que hay que oír: la comparación es pública y cabe en dos números: el azar empleado pertenece a una ventana que aún no estaba abierta cuando se selló la lista.
4. ¿Qué reglas descartan participaciones y cuándo se publican?
Todo sorteo descarta entradas: duplicados, direcciones desechables, inscripciones no confirmadas. La cuestión no es si existe un filtro, sino cuándo se anuncia.
Lo que hay que oír: las reglas son públicas, idénticas para todos y se aplican antes de congelar la lista. Lo que no basta: «eliminamos las cuentas sospechosas». Un filtro discrecional aplicado tras el sorteo es indistinguible de elegir al ganador.
5. ¿Puede un participante verificar que estaba en el conjunto?
Publicar la lista completa queda descartado: son datos personales. Pero un participante debe poder asegurarse de que formaba parte de ella.
Lo que hay que oír: una prueba de inclusión individual, que demuestre la pertenencia a la lista sellada sin revelar a los demás participantes.
6. ¿Es el cálculo reproducible por un tercero?
Es la conclusión de todo lo anterior. Con los valores publicados, alguien externo debe poder rehacer el cálculo y encontrar el mismo ganador.
Lo que hay que oír: un método documentado y, preferiblemente, un verificador independiente del organizador. Lo que no basta: una página de «resultado» alojada por la herramienta. Muestra lo que la herramienta afirma, no lo que se puede recalcular.
7. ¿Qué ocurre con un premio no reclamado?
El caso se da más de lo que se cree, y es donde muchos dispositivos improvisan.
Lo que hay que oír: la reasignación es un nuevo sorteo verificable, realizado con los mismos valores, en el mismo marco y trazable como el sorteo inicial. Lo que no basta: «designamos al siguiente de la lista». ¿Qué lista, en qué orden, decidido cuándo?
La guía, para copiar
| Pregunta | Respuesta esperada |
|---|---|
| ¿Cuándo se congela la lista? | Al cierre, con huella publicada |
| ¿De dónde viene el azar? | Fuente externa y pública |
| ¿Existía al sellar? | No, y es comparable públicamente |
| ¿Cuándo se anuncian los filtros? | Antes, públicos, iguales para todos |
| ¿Prueba de inclusión individual? | Sí, sin revelar a los demás |
| ¿Cálculo reproducible? | Sí, por un tercero |
| ¿Premio no reclamado? | Nuevo sorteo verificable |
Una herramienta que responde «sí» a las siete no le pide que confíe en ella. Es la única diferencia que cuenta, y ninguna funcionalidad la sustituye.
Lo que hay que recordar
Siete preguntas, una sola idea: lo que se congela debe congelarse antes de que exista el azar, y lo que se decide debe poder recalcularlo otra persona. El número de participantes, la exportación CSV y la personalización gráfica nunca sirven para responder a una impugnación.
FAQ
¿No son excesivos estos criterios para un sorteo pequeño?
Lo que está en juego no depende del premio sino de la audiencia. Un sorteo modesto muy seguido genera más impugnaciones que uno grande y confidencial. Y estas garantías no cuestan nada en el uso: o están integradas o están ausentes.
¿Puede una herramienta responder «sí» a todo sin ser verificable?
Puede afirmarlo. Por eso la séptima pregunta es la más útil: pida el verificador. Si existe, todo lo demás se vuelve comprobable; si no existe, el resto es declarativo.
¿Hay que entender de criptografía para usar estas herramientas?
No. Un organizador debe saber qué se publica y cuándo; el cálculo lo ejecuta un verificador. Es como la contabilidad: no hace falta ser auditor para llevar cuentas auditables.
¿Qué hacer si la herramienta ya implantada no cumple ninguno?
No cambiarlo todo a mitad de campaña. Pero publicar, desde la siguiente, un compromiso escrito antes de la apertura: reglas de filtrado, modo de designación y destino de un premio no reclamado. Eso ya es la mitad del camino.