Comparativas

«Sorteo 100 % aleatorio»: por qué esa promesa no demuestra nada

· · Por Yuval Abudarham

Un sorteo que sus participantes recalculan ellos mismos

Semilla publicada antes del sorteo, aleatoriedad pública drand, vídeo compartible. Gratis para los participantes.

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Abra la página de cualquier herramienta de sorteo: leerá «aleatorio», «imparcial», «equitativo». Esas palabras son ciertas en todas partes, lo que las vuelve inservibles para comparar. La palabra que discrimina está en otro sitio.

Imprevisible no es verificable

Son dos propiedades distintas que se confunden sistemáticamente.

Imprevisible: nadie puede adivinar el resultado por adelantado. Todos los generadores serios lo son, incluido el de una hoja de cálculo.

Verificable: cualquiera puede, después, recalcular el resultado y constatar que es el anunciado. Casi ninguna herramienta lo es.

Un sorteo puede ser perfectamente imprevisible y totalmente inverificable. Es incluso el caso más común, y justo la situación que no protege al organizador: no tiene nada que oponer a una sospecha.

El problema no es el azar, es el número de intentos

He aquí el error de razonamiento que atraviesa todo el sector. Se interroga la calidad del generador cuando el ataque nunca va dirigido a él.

Un organizador malintencionado no necesita amañar un generador aleatorio. Le basta con relanzarlo hasta que aparezca el nombre que le conviene. El generador sigue siendo irreprochable; el resultado, en cambio, ha sido elegido.

Este ataque no deja ningún rastro, y ninguna mejora del generador lo estorba. Por eso «usamos un generador criptográficamente seguro» responde a una pregunta que nadie hacía.

Lo que hace imposible el ataque

Un solo dispositivo lo cierra, y no tiene que ver con el azar: tiene que ver con el momento.

  1. Se publica, antes de la apertura, la huella de una semilla secreta: `sha256(semilla)`. Es imposible deducir la semilla; e imposible, más tarde, presentar otra semilla que produzca la misma huella.
  2. Se anuncia qué azar se empleará: un número de sorteo de una fuente pública, todavía futuro.
  3. Al cierre se congela la lista de participantes y se publica su huella, antes de que ese azar exista.
  4. El azar aparece, públicamente, a la hora prevista. El resultado se calcula a partir de esos tres elementos.

A partir de ahí, relanzar no sirve de nada: las tres entradas del cálculo están congeladas, y dos de ellas lo estaban antes de que existiera la tercera. Solo queda un resultado posible, y es el mismo para todos.

El vuelco

El vocabulario cambia entonces de sentido. Ya no es el organizador quien afirma que el sorteo fue honesto: es el participante quien lo constata, con los valores publicados y un verificador que ejecuta él mismo.

Es la diferencia entre una promesa y una demostración. Una promesa pide confianza; una demostración la vuelve innecesaria.

Cómo leer una ficha de producto a partir de ahora

Lo que no dice nada: «aleatorio», «imparcial», «equitativo», «algoritmo certificado», «generador seguro».

Lo que sí dice algo: «huella publicada antes de la apertura», «fuente de azar externa y pública», «lista sellada al cierre», «verificador independiente», «resultado recalculable».

La primera lista describe una intención. La segunda describe un mecanismo. Solo la segunda sobrevive a una impugnación.

Lo que hay que recordar

Todas las herramientas son imprevisibles y casi ninguna es verificable. El ataque realista no es amañar el azar, es relanzarlo hasta el buen resultado, y no deja ningún rastro. Lo que lo hace imposible no es un mejor generador, sino compromisos publicados antes de que el azar exista. «Aleatorio» es una promesa; «recalculable» es una demostración.

FAQ

¿No basta con un generador de números aleatorios certificado?

Garantiza la calidad de un valor, no cuántas veces se ha solicitado. La certificación cubre el componente; el fraude afecta al uso.

¿Por qué no publicar simplemente la lista de participantes?

Porque son datos personales y publicarlos incumpliría el RGPD. La solución es publicar una huella de la lista: prueba que no ha cambiado sin revelar a nadie.

¿Puede el azar venir del propio organizador?

Solo en parte. Una semilla secreta comprometida de antemano aporta una contribución legítima, siempre que se combine con un valor público que el organizador no controle. Por sí sola, devuelve al problema del número de intentos.

¿Cómo explicar esto a participantes no técnicos?

En una frase: «publicamos antes del sorteo todo lo que serviría para calcularlo, y el azar empleado aún no existía». El detalle interesa a poca gente; que esté disponible tranquiliza a mucha.

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